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lunes, 13 de diciembre de 2010

Un poco de añoranza...

"Aparece en cualquiera de nuestras provincias un muchacho despierto y lenguaraz, que disputa con sus camaradas por cualquier motivo, que habla con desenfado de cualquier asunto; que emprende todas las carreras y ninguna concluye; que critica todos los libros sin abrir uno jamás. Este muchacho, por supuesto, es un gran hombre, un genio no comprendido, colosal, piramidal, hiperbólico. Su padre, que no sabe a qué dedicarle, le dice que trata de ponerle a ministro, y que luego parta a la corte, donde no podrá menos de hacer fortuna con su desenfado y su carácter marcial. El muchacho, que así lo comprende, monta en la diligencia peninsular; arriba felizmente a orillas del Manzanares; se hace presentar en los cafés de la calle del Príncipe y en las tiendas de la de la Montera, en el Ateneo y en el Casino; lee cuatro coplas sombrías en el Liceo; comunica sus planes a los camaradas, y logra entrar de redactor supernumerario de un periódico. A los pocos días tiende el paño y explica allá a su modo la teología política: trata y decide las cuestiones palpitantes; anatomiza a los hombres del poder; conmueve las masas; forma la opinión; es representante del pueblo, hace su profesión de fe."




La imagen del periodista
"Contrastes: tipos perdidos, tipos hallados: el periodista"
por El curioso parlante, en Los españoles pintados por sí mismos,
Madrid, 1843, tomo II: 486-487






Yolanda Menadas Tortajada

lunes, 11 de octubre de 2010

C'est la vie!:

C'est la vie!:

"Del mismo modo que el conductor del autobús, el panadero o el cartero son buenos profesionales, también las páginas de un periódico solvente han sido trabajadas por periodistas oscuros que no equivocan los datos, que contrastan los hechos, que no buscan el escándolo por sí mismo, que no quieren derribar a ningún gobierno, que sólo sienten pasión por la información rigurosa, caiga quien caiga; que aman la libertad de expresión hasta allí donde empieza la vida privada intocable de cada individuo. Los héroes de este oficio son aquellos periodistas que dan noticias fidedignas, emiten comentarios inteligentes y ponderados, conscientes de que la moderación es la conquista más ardua del espíritu y a la vez el arma más certeza. Llegar a la cima de esta fortaleza exige cada día una mayor preparación técnica, científica y cultural, acorde con la complejidad del mundo. El éxito de un periodista no consiste en ser leído, sino en ser creído. La credibilidad es su único patrimonio."

Manuel Vicent



Yolanda Menadas Tortajada